El profeta y la solución para el problema de la pobreza y el paro


El Islam se preocupó del problema de la pobreza y del paro, procurando tratarlos –aún antes de que existieran- mediante diversos métodos, con el fin de proteger a la sociedad musulmana de los peligros que podrían surgir, en términos de moral, conducta y creencia; pues, las estadísticas científicas confirman, que la pobreza y el paro tienen efectos negativos sobre la salud psíquica, especialmente en las personas que carecen de ninguna creencia religiosa. Ya que algunos de estos parados empiezan a beber alcohol, o aumenta el porcentaje de criminales entre ellos. Por eso, el Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) solía pedir refugio de la pobreza con frecuencia, mas aún, lo reunía en la misma súplica, junto a la incredulidad, pues decía: “Oh Al-lah, pido refugio en Ti de la incredulidad, la pobreza….”[1].

Y como el mundo hoy en día sufre del problema de la pobreza y del paro, también lo sufrió antiguamente, así que la solución profética para este problema era científica y práctica, basada en las enseñanzas del Islam y sus juicios; puesto que el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) empezó a animar a la gente a realizar trabajos, aparte de algunas profesiones u oficios, como lo hacían los profetas (que la Paz sea con ellos), quienes dieron el ejemplo supremo en cuanto al trabajo y la ganancia lícita. El Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo sobre el profeta David (que la Paz sea con él): “Nunca alguien come algo mejor que lo que gana con sus propias manos, y el profeta de Al∙lah, David (que la Paz sea con él) comía de lo que ganaba de sus propias manos”[2].

Además, el Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) era el ejemplo que se debe seguir en este campo: ya que solía cuidar el ganado y ejercer el comercio con el dinero de Jadîÿa, (que Al-lah Esté complacido con ella) antes de su misión. Abû Hurayra (que Al-lah Esté complacido con él) narró que el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Al-lâh no envió a un profeta sin cuidar el ganado”. Sus Compañeros le preguntaron: ‘¿Y tú?’ Contestó: “Sí, yo solía cuidarlo a cambio de dinero para la gente de La Meca”[3].

Así mismo, su visión del trabajo, era de estimación y respeto, independientemente de su naturaleza; ya que ciertamente es mejor ganar tu propio dinero dignamente, que humillarse ante las personas mendigando. El Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) describió este asunto diciendo: “Si uno de vosotros va a tomar una cuerda y trae leña en su espalda y luego la vende, preservando así su dignidad, es mejor para él que pedir a la gente, ,a  quien le da y a quien no”[4]. También la teoría profética sobre el trabajo, se distingue por relacionar entre el trabajo y la recompensa de Al-lah en la Última Vida.

El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) animó los proyectos económicos entre los musulmanes, y los incitó a dar el terreno a quien lo cultiva a condición de tener una porción de lo que saca, igual a la mitad o el tercio, así como hicieron los Ansâr (Los medinenses auxiliadores del profeta) con sus pobres hermanos emigrantes, quienes llegaron a Medina sin tener dinero alguno. Pues, Abû Hurayra (que Al-lah Esté complacido con él) narró que los Ansâr dijeron al Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): ‘Divide las palmeras entre nosotros y nuestros hermanos (los emigrantes)’. Él contestó negativamente. Dijeron (los emigrantes): ‘Nos garantizáis la provisión y compartimos el fruto’. Entonces exclamaron: ‘Escuchamos y obedecimos’[5].


Por otro lado, el Profeta (
la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) prohibió la usura por los perjuicios que tiene sobre los pobres en la sociedad; ya que impide el desarrollo, causa el retraso y aumenta la pobreza del pobre, lo que conduce a la perdición. Pues, dijo él: “Evitad los siete pecados mortales”. Preguntaron (los Compañeros): ‘¿Y cuáles son, oh Mensajero de Al∙lah?’ Respondió: “Asociar socios con Al∙lâh, comer la usura…”[6].

Y su biografía ( la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) es una aplicación práctica de estos principios y valores, los cuales procuran solucionar el problema de la pobreza y del paro; pues Anas Ibn Mâlik (que Al-lâh Esté complacido con él) narró que un hombre de los Ansâr fue al Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) pidiéndole algo de dinero. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) le preguntó entonces: “¿No hay nada en tu casa?” Contestó: ‘Sí, un vestido; con una parte nos tapamos del frío y otra la extendemos. Y un recipiente grande en el cual bebemos agua. Dijo: “Tráemelos”. De hecho, el hombre se los trajo, así que el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) los tomó con su mano y preguntó: “¿Quién compra estos dos?” Un hombre respondió: ‘Yo los tomo por un dírham’. Preguntó dos o tres veces: “¿Quién paga más?” Así que un hombre exclamó: ‘¡Yo los tomo por dos dírham!’. Acto seguido, se los dio y recibió los dos dírham. Luego, los entregó al hombre de los Ansâr y le dijo: “Con uno, compra comida y dásela a tu familia, y con el otro compra una herramienta para esculpir y tráemela”. Efectivamente, el hombre se la trajo y el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) hizo un palillo con sus manos, luego le dijo: “Vete, recoge leña y véndela, y no quiero verte antes de quince días”. Por lo tanto, el hombre se fue, recogió leña, la vendió y volvió con diez dírham; con algunos compró un vestido y con otros comida. Así que el Mensajero (la paz y las pendiciones de Al-lah sean con él) le dijo: “Esto es mejor para ti que pedir limosna a la gente, la cual será como un punto negro en tu cara el Día del Levantamiento. La limosna vale sólo para tres personas: quien está en pobreza absoluta, quien tiene grandes deudas y quien tiene que pagar Diya (compensación que se paga a la familia del muerto) hasta entregarla a los representantes del difunto”[7] . Por ende, su método era práctico; en el cual utilizó todas las posibilidades disponibles para la persona pobre, aunque sean pocas. Ya que le enseñó cómo traer la ganancia lícita a través de trabajar noblemente.

Sin embargo, si la situación es más estrecha, y la persona no encuentra trabajo, de modo que se vuelve pobre y necesitado, entonces el Islam trata este problema haciendo que los ricos opulentos se encarguen de sus parientes pobres, y eso mediante los lazos de parentesco. Además, Al-lah lo describió como uno de los derechos obligatorios entre los familiares, pues dice en la Aleya siguiente: “Da, pues, el derecho que le corresponde al pariente”[8]. Después, está la biografía del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) como mejor aplicación de este derecho, ordenando las prioridades de la solidaridad a cada musulmán; pues, Ÿâbir (que Al-lâh Esté complacido con él) narró: ‘Un hombre de (la tribu de) Banû ‘Udra emancipó a un esclavo suyo (a condición de dejarlo libre después de su muerte). El Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) se enteró de eso, así que preguntó: “¿Tienes dinero a parte de él?” El hombre contestó negativamente, por lo que el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) preguntó: “¿Quién lo compra de mí?” Entonces Nu‘aym Ibn ‘Abdul∙lâ Al ‘Adawî lo compró por 800 dírham, los cuales pagó al Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), quien a su vez los entregó al hombre. Luego, dijo: “Empieza por ti mismo y da limosna; después, si queda algo, será para tu familia, si queda algo, para tus parientes y si todavía queda algo, entonces será para tal y tal”. Dijo: ‘Entre tus manos, por tu derecha y por tu izquierda’[9].

No obstante, si los parientes ricos no pueden satisfacer la necesidad de los pobres, entonces llega el papel de la sociedad entera; representado en el Azaque (limosna) que Al-lah ha impuesto a favor de los pobres del dinero de los ricos, pero el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) lo redujo al pobre el cual no puede trabajar ni ganarse la vida. Por eso, dijo: “La limosna no es válida para un rico ni para quien es capaz de ganarse la vida y tiene buena salud”[10]. Así, el Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) no dedicó al parado perezoso ningún derecho respecto a las limosnas; estimulando a los capaces a trabajar y ganarse la vida.

Y si el Azaque no es capaz de cumplirlo, entonces la tesorería pública del Estado islámico con todos sus recursos, será la solución para el problema de la pobreza y el paro, manteniendo a todo pobre y necesitado –sea musulmán o no. Y el mejor ejemplo sobre eso en su biografía (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), es lo que hacía con Ahlus∙suffa[11].

Sin embargo, si en la sociedad hay un pobre que no puede trabajar, entonces es deber de toda la comunidad pagar limosnas buscando la complacencia y recompensa de Al-lah. Esta es una característica que distingue al Islam de las otras soluciones que dan las distintas sociedades, al problema del paro y la pobreza. Pues, el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) enseñaba a sus Compañeros a dar en caridad. Ÿarîr Ibn ‘Abdul∙lâ (que Al-lah Esté complacido con él) narró: ‘El Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) nos dio un discurso donde nos incitó a gastar en caridad, pero la gente se quedó atrás, por lo que él se enfadó. Luego, un hombre de los Ansâr trajo un recipiente y se lo entregó. Acto seguido, la gente empezó a seguirle y él se puso muy contento. Así que dijo: “Quien introduce un buen acto (en el Islam), tendrá su recompensa y la de quien le sigue, sin disminuir nada de su recompensa. Y quien introduce un mal acto, tendrá su pecado y el de quien le sigue, sin disminuir nada de sus pecados”[12].

Mediante estos valores, la sociedad sigue sólida y equilibrada, y no le salpican las enfermedades del rencor y la envidia, que hay en otras sociedades, deseando lo que los demás tienen; de modo que algunos llenen sus vientres, mientras que otros no encuentran con que sobrevivir. Por ende, el Islam tuvo éxito en hallar las soluciones prácticas y reales para ambos problemas: la pobreza y el paro. Tal vez este método singular en tratar tal problema, sea la prueba mayor sobre su profecía (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), ya que el método que utilizó no es absolutamente humano, sino de la inspiración de Al∙lâh, quien lo sabe todo y está bien informado.


[1] [Abû Dâwûd (5090)] [An-Nasâ’î (1347)] [Ahmad (20397)] [Shu‘ayb Al Arnâ’ut: Qawî] [Al Hâkim (927) y Ad-Dahabî: Sahîh].

[2] [Al Bujârî (2072)] [Ibn Hibbân (6333)].

[3] [Al Bujârî (2262)] [Ibn Mâÿa (2149)].

[4] [Al Bujârî (1470), (1471)] [Ibn Mâÿa (1836)] [Ahmad (1429)].

[5] [Al Bujârî (2200)] [Abû Ya‘lâ (6310)].

[6] [Al Bujârî (2767), (6857)] [Muslim (89)].

[7] [Abû Dâwûd (1641)] [At-Tirmidî (653)] [Ibn Mâÿa (2198)] [Ahmad (12155)].

[8] [Sura Ar·Rûm (Los Romanos) 30: Aleya 38].

[9] [Muslim (997)] [An-Nasâ’î (2546)].

[10] [Abû Dâwûd (1634)] [At-Tirmidî (652)] [An-Nasâ’î (2597)] [Al Albânî: Sahîh, Gâyat Al Marâm (150)].

[11] Ahlus∙suffa: son los pobres de entre los emigrantes, y quien de ellos no tenía ni una casa donde habitar. Por lo tanto, se refugiaban en un lugar con sombra en la Mezquita de Medina para residir.

[12] [Muslim (1017)] [An-Nasâ’î (2554)] [Ahmad (19225)].

http://islamstory.com


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *