L A LITERATURA


LITERATURA

Probablemente uno de los logros más notables de la mente musulmana fue su contribución al pensamiento filosófico. En comparación, su influencia sobre la literatura fue menos espectacular. Sin embargo, en una cierta esfera desempeñó un papel decisivo.

Si se tienen dudas a este respecto, hay que considerar el nacimiento de la poesía Lírica Moderna en Europa; esto se puede fijar con bastante precisión con respecto al tiempo y al lugar. Apareciendo casi simultáneamente en España y Francia, a principios del siglo XII, luego se extendió a Italia y al resto de Europa. Los romances españoles y las trovas provenzales son sus primeras formas de expresión. El renacimiento de la literatura en los países del Languedoc supera los límites de la historia literaria. Marca el punto decisivo en la civilización del Occidente.

«Sería imposible exagerar el valor creativo e inspirado de la poesía provenzal, tanto en el mundo del sentimiento como en el de las artes», es la poesía moderna, quizás más aún que la poesía latina. Sin ella, no hay ninguna explicación para la poesía italiana, ni para la española, ni para los trovadores alemanes y, desde luego, mucho menos para la poesía cortesana del Norte de Francia. Pero, ¿qué es exactamente la canción de los trovadores?.

La característica especial de esta poesía, lo que la distingue de todas las otras formas de poesía amorosa conocida antes de esa época, es la idealización de la mujer, su adoración como entidad divina y la exaltación del amor en su forma más espiritual y pura.

Ese es el tema principal de la poesía de Guillermo IX, Duque de Aquitania, de Marcabru, de Jaufre Rudel, y de otros trovadores que les siguieron, así como de Dante y de Petrarca.
Alguien se preguntará sobre el origen de esta visión de la mujer, tan contraria a las costumbres del país donde apareció tan súbitamente. Los modelos y fuentes del lirismo provenzal no se encuentran ciertamente entre los griegos de la Antología, ni tampoco entre los romanos, básicamente tan nacionalistas.

El trabajo de Julien y de Ramón Menéndez Pidal, y los estudios de R. Nycle, muestran sin duda alguna, que la poesía de los trovadores, con sus grandes cambios en el modo de pensar y de sentir de Occidente, deriva directamente de la poesía popular árabe-andaluza. Las últimas investigaciones de la Nueva Escuela Española de Historia, han establecido entre la poesía lírica andaluza, cuyos primeros ejemplos aparecieron a finales del siglo IX, y la poesía lírica provenzal, unos paralelos tan claros y una analogía tan obvia, que es imposible explicarlas sin admitir la influencia decisiva de la una sobre la otra. Ahora, el amor platónico es llevado a la más alta sublimación; el servicio prestado en nombre del amor, el placer melancólico del sufrimiento causado por el amor, habían sido temas corrientes en la poesía árabe desde el siglo VIII.

Esta forma de poesía apareció en Andalucía en el siglo IX, en el popular «zejel». Esto representa uno de los más atractivos resultados de la fusión de las dos civilizaciones, la árabe y la romance.

El trágico error de las cruzadas dio el último golpe a la síntesis que surgió entre las dos civilizaciones mediterráneas, cuyo normal desarrollo hubiera enriquecido a la humanidad artística y culturalmente.

Pero, incluso durante las cruzadas, las relaciones económicas, científicas y artísticas no se terminaron totalmente. Los intercambios entre los estados musulmanes, los principados españoles y las cortes provenzales, continuaron.

Sin duda alguna, la poesía y la música desempeñaron un papel bastante importante en estos intercambios. Los principados árabes fueron una fuente de inspiración para poetas, músicos y bailarines, que encantaban a las cortes del sur de Europa. Crearon un vínculo de unión entre la gente, que comprendía y disfrutaba de las canciones y danzas que abrieron el camino a la lírica poética, inseparable en esa época de la música.

El notable trabajo de Asín Palacios sobre el origen musulmán de la Divina Comedia, ha demostrado la influencia que ejerció sobre Dante el gran místico Muhy Addin Ibn Arabi, y el poeta ciego Abul Ala Al Maari, cuya poesía de incomparable esplendor, encierra una filosofía profundamente pesimista y ascética. La novela filosófica de Ibn Tufayl «Hay Ibn Yakzan» (El viviente, hijo del vigilante), traducida al latín por Edward Pococke el Joven, en 1.671, y después a la mayoría de las lenguas europeas, inspiró a Daniel Defoe y le sirvió como modelo para su obra «Robinson Crusoe».

Ibn Hazm, una de las mentes más brillantes de la España musulmana, ejerció una influencia   constante sobre   la   literatura Occidental. Fue un escritor muy prolífico, escribió varias fábulas, cuentos y apologías que, a partir del siglo XIII, se extendieron por toda Europa. Sus fábulas fueron traducidas al castellano por Alfonso el Sabio, Rey de Castilla, y luego al latín, hebreo, persa y francés. Lafontaine reconoció que fueron una de sus fuentes de inspiración. Boccaccio, Chaucer y varios escritores  de  cuentos  alemanes, estuvieron bajo su influencia en grados diferentes. Es necesario subrayar la inmensa atracción que tenían los cuentos de «Las Mil y una Noches» para los numerosos lectores occidentales.
De paso, hay que señalar también que los poemas más hermosos de Tennyson y Browing muestran rasgos muy claros de inspiración árabe.

La obra «Don Quijote», de Cervantes, está profundamente imbuida del espíritu árabe. El autor de esta obra inmortal había estado prisionero en Argelia por algún tiempo y afirmaba, socarronamente, que la versión original de su libro estaba escrita en árabe. Se puede concluir diciendo como hace Philip Hitti que: «En general, la contribución árabe más valiosa a la literatura de la Europa medieval fue su influencia sobre la forma, gracias a la cual la imaginación Occidental pudo liberarse de las reglas impuestas por la tradición».

Pero no se puede cerrar este capítulo sobre la literatura musulmana sin mencionar la poesía persa, que es su máximo ornamento. Ciertamente no contribuye de una forma directa a la evolución del pensamiento Occidental, ni al refinamiento de la sensibilidad Occidental, pero por su maravilloso colorido, por su delicado lirismo, suntuoso y sutil al mismo tiempo, y por su gracia soberana, se ha ganado la admiración del mundo entero.

Además, la difusión de esta poesía fue extraordinaria. Maestros de las letras europeas, y no de los menos importantes, hablaron con mucho entusiasmo de los poetas persas. Goethe, hablando con el Canciller Von Mnelle, dijo una vez: «a lo largo de cinco siglos los persas tuvieron solamente siete poetas que ellos consideraron como verdaderos maestros, pero incluso entre aquellos que rechazaron, los había mejores que yo».

Estas siete figuras principales de la literatura persa son: Firdusi, indiscutiblemente el gran maestro de la época; Djelai Eddin Rumi. Uno de los más grandes poetas místicos del mundo, si no el mayor; Sadi, el moralista melodioso de Shiraz, cuyo nombre es sinónimo de la gracia y el ritmo; Anwari, que no fue superado por nadie en el campo del panegírico; Hafiz, el exquisito poeta del amor, de la primavera y del vino, que ejerció una influencia muy grande sobre Goethe; Nizami, el magnífico y profundo romántico; y Djami, de quien dijo Ethe: «el une con gran brillantez la elevada moral de Sadi, el sublime misticismo de Djelal Edwin Rumi y la dulce armonía de Hafiz».

Hafiz fue el primer poeta persa que consiguió verdadera fama en Europa. Fue el orientalista alemán Von Hammer-Purgstall quién tuvo el honor de introducir al maestro de los «ghazels» (poemas líricos) a los lectores occidentales. Su traducción de toda la colección de poemas de Hafiz apareció en el año 1.812-1.813.

La verdad es que, al principio, sólo atrajo la atención de un limitado círculo de literatos. Pero fue completamente diferente cuando Goethe publicó su colección de poemas llamados “West-Ostlichar Diwan», en 1.819. Sabemos que ese libro lleva la inscripción: «Si se llama a la palabra esposa y al espíritu esposo, quien elogia a Hafiz es testigo de la fusión de ambos». También se puede leer allí: «Oriente ha cruzado de forma maravillosa el Mediterráneo.

Solamente quien conoce y ama a Hafiz puede comprender la canción de Calderón».

La colección de poemas de Hafiz fue traducida de manera parcial o en su totalidad a todas las lenguas europeas. Pero la fama de Hafiz, como la de todos los demás poetas de Oriente y Occidente, fue superada por el renombre mundial de Omar Khayyam. Él es verdaderamente, uno de los poetas más leídos en los dos hemisferios.

Existen por lo menos doce traducciones del «Rubayat» en francés, así como varias en inglés, alemán, ruso, italiano, español, danés, húngaro y turco. Incluso un cierto número de cuartetos han sido traducidos a otros idiomas, incluyendo el vasco, yiddish(Judío. alemán) y romaru(lengua gitana).

Se puede hablar, con razón, de un verdadero culto al poeta en los países anglosajones. El Club de Omar Khayyam se fundó en Londres en el año 1.892 y dio origen a una multitud de instituciones similares.

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