La realidad del Islam

El ejemplo de los Compañeros durante Ramadán

 

Con la llegada del mes de Ramadán, los Compañeros, que Al-lah esté complacido con todos ellos, incrementaban sus actos de adoración para acercarse más a Al-lah y aprovechar al máximo las grandes bendiciones de este sagrado mes. Entre las actividades a la que ponían especial atención y dedicación estaba la recitación del Sagrado Corán.

Una de las características más prominentes de los Compañeros durante la recitación del Sagrado Corán, era que lloraban mucho por temor a Al-lah. Al Baihaqi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, narró que Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Cuando fue revelado el verso en el que Al-lah, Glorificado sea, Dice (lo que se interpreta en español): {¿Cómo es que os sorprendéis de este Mensaje, reís en vez de llorar…?} [Corán 53:59-60], la gente de As-Suffah lloró tanto que sus lágrimas corrían por sus mejillas. Cuando el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) , los escuchó llorar, también lloró y entonces nosotros lloramos por su llanto. El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) , dijo: ‘Un hombre que llora por temor a Al-lah, no entrará al Infierno hasta que la leche entre de regreso en la ubre’”. [At-Tirmidhi]

Sufian Az-Zawri, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, solía dejar todo su trabajo cuando llegaba el sagrado mes de Ramadán y se dedicaba a la recitación del Sagrado Corán.

Al Walid ibn ‘Abd Al Malik, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, solía completar la recitación del Corán entero cada tres días, y en un Ramadán lo completaba diecisiete veces.

Ar-Rabi’ ibn Sulaiman, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “El Imam Ash-Shafi’i solía leer el Corán completo sesenta veces cada Ramadán, y treinta veces en todos los demás meses”.

Abu Baker ibn Al Haddad, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Intenté mucho adherirme a lo que Ar-Rabi’ dijo sobre el Imam Ash-Shafi’i, de que él solía completar todo el Corán durante Ramadán sesenta veces además de lo que recitaba en la oración. La máxima cantidad de veces que pude hacerlo fue cincuenta y nueve y treinta veces en los otros meses fuera de Ramadán”.

Muhamad ibn Isma‘il Al Bujari, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, solía leer todo el Corán durante el día en Ramadán, y lo completaba cada tres noches después de la oración del Tarawih.

Ibn Rayab Al Hanbali,
que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “La prohibición de completar la recitación del Corán en menos de tres días se aplica a que esto se haga una práctica regular, pero con respecto a los tiempos especiales, como Ramadán, principalmente las noches en las que es buscada Laitaul Qader, o en lugares especiales, como Meca para el visitante, es recomendable aumentar la recitación del Corán para aprovechar el tiempo y el lugar. Esta es la opinión de Ahmad, Is’haq y otros Imames, y la práctica de otros también indica esto”. [Lata’if Al-Ma‘arif]

Alargaban el Tarawih y las oraciones nocturnas

Los Compañeros del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) , solían prolongar la oración del Tarawih, y no sólo recitaban dos o tres versos como los musulmanes hacen hoy en día. Fue narrado que As-Sa’ib ibn Yazid dijo: “Omar ibn Al Jattab, que Al-lah esté complacido con él, ordenó a Ubai ibn Ka’b y a Tamim Ad-Dari dirigir a la gente en la oración y hacer once Rak’ahs durante Ramadán. El recitador solía recitar cientos de versos, al punto que teníamos que apoyarnos en palos debido a lo extenso de la oración y no nos marchábamos hasta las primeras señales de la aurora”.

Ellos pensaban que esto era corto si uno recitaba la Sura Al Bakara en doce Rak’ahs. Fue narrado que ‘Abdur- Rahman ibn Hurmuz dijo: “Escuché a los Compañeros del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, maldiciendo a los incrédulos en Ramadán”. Y agregó: “Los recitadores solían recitar la Sura Al Bakara en ocho Rak’ahs; y si ellos la recitaban en doce Rak’ahs, la gente pensaba que eso era corto”.

Fue narrado que Nafi’ ibn ‘Umar ibn ‘Abdul-lah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Escuché a Ibn Abi Mulaikah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, diciendo: ‘Yo solía dirigir a la gente en la oración durante el mes de Ramadán, y recitaba la Sura Fatir y similares en una Rak’ah, y nadie se quejaba de eso”.

También fue narrado que ellos continuaban rezando hasta que el amanecer estaba muy cerca. Malik narró que ‘Abdul-lah ibn Abi Baker, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Escuché a mi padre decir: ‘En el momento en que terminábamos nuestras oraciones nocturnas durante Ramadán, apresurábamos a los sirvientes a preparar la comida por temor a que llegara el Fayer’”.

Se aislaban para dedicarse a la adoración

Nafi’, el esclavo liberto de Ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Ibn Omar solía rezar en su casa durante el mes de Ramadán. Cuando la gente se marchaba de la mezquita, salía hacia la mezquita del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, llevando con él una botella de agua, y no abandonaba la mezquita sino hasta después de realizar la oración de la mañana”.

‘Abdul ‘Aziz ibn Abi Rawad dijo: “Yo los vi (a nuestros predecesores virtuosos) esforzándose grandemente en llevar a cabo obras de bien, y luego preocuparse de si esas obras serían o no aceptadas”.

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