la mujer en el Islam

El derecho de la mujer a trabajar



Dios creó a la humanidad de un hombre y una mujer y les puso amor y afecto natural de uno por el otro para que cooperen entre sí para formar familias y mantener buenas relaciones entre las familias. Vemos en la naturaleza que Dios le otorgó al macho de cada especie un poder y resistencia mayor que a las hembras para que puedan dominar ciertas esferas, encuentren provisiones y protejan a la especie, mientras que las hembras están equipadas para reproducir y multiplicar la especie. Sólo las hembras tienen el aparato reproductor necesario para cargar, parir, alimentar y cuidar a su cría. La mujer ha sido dotada de amor, amabilidad, compasión, cuidado y afecto para que pueda cumplir con su deber hacia sus hijos con dignidad. Sobre la base de esta predisposición natural y que ha delegado responsabilidades, y considerando las cualidades únicas de los hombres y las mujeres, es natural que sea el hombre quien trabaje fuera de su casa y gane el sustento para su familia y que la mujer se quede en el hogar a cuidar de sus hijos y de la familia en general.

Luego de especificar este hecho básico, la ley Islámica no le quita a la mujer su derecho a trabajar mientras sea dentro de los límites que protegen su honor y dignidad. El Islam le permite a la mujer que maneje sus propios contratos de trabajo y sus transacciones comerciales. Todos estos contratos y transacciones son sólidos y válidos según la jurisprudencia islámica. Existen ciertas condiciones que, si se violan, invalidan el permiso de trabajar y le impedirá a la mujer el uso de este derecho.

El trabajo que la mujer realice fuera de su casa no debe interferir con sus tareas ni con las responsabilidades que tiene hacia su esposo e hijos. Debe trabajar con otras mujeres y no podrá mezclarse con hombres, ya que no se le permite entrar en contacto físico con ellos para no exponerse a ser molestada o abusada. El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Un hombre no se queda a solas con una mujer sin que Satanás sea el tercero entre ellos. [Transmitido por Tirmidi]

Y en otra versión, dijo: “Un hombre no se debe quedar a solas con una mujer salvo que sea su mahram”.

En otra tradición, un hombre dijo: “Oh, Mensajero de Dios, mi esposa se ha ido a realizar la Peregrinación y a mí me han enrolado para ir de campaña militar”. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo: “Ve y realiza la Peregrinación con tu esposa”. [Transmitido por Bujari, Muslim y otros]

Lady Cook, la famosa escritora inglesa, dice en su libro Nuevo Eco: “A los hombres les gustan y prefieren los ambientes mixtos. Así las mujeres se sienten atraídas a algo que les traerá conflictos con su naturaleza humana. Cuanto más se mezclan los hombres con las mujeres, más cantidad de hijos ilegítimos tendrá la sociedad y he ahí el mayor de los desastres”.

En su libro La paz internacional y el Islam, Sabed Qutub, escritor que ha fallecido hace un tiempo, dijo: “Ambos, hombre y mujer tienen derecho a sentirse satisfechos con la compañía del otro. Ninguno debería tentar al otro, de modo tal que se desvíe emocional y físicamente, ni llegue a caer en el pecado y la inmoralidad. Este tipo de comportamiento amenazarán sin duda los lazos que existan entre ellos. De hecho, no habrá lugar para la confianza. El desvío y la decadencia moral resultan por las relaciones mixtas que tanto crecen en estos días. Mientras las mujeres caminan libremente vestidas con todo tipo de ropa atractiva, corta y tentadora que no cubren su cuerpo sino que dejan toda su belleza a la vista, hay hombres malintencionados, con valores morales bajos y débiles de fe que atacarán y abusarán de estas mujeres. A pesar de lo que digan ciertos individuos sobre la mezcla entre hombres y mujeres, es una amenaza real que pone a la moral  y a los valores morales de la sociedad en peligro. Pese a que digan que mezclarse entre sí les dará ambos sexos la experiencia necesaria para hacer durar un matrimonio, no es más que una tontería. Muchos matrimonios fallan, se divorcian y terminan destruyendo hogares incluso después de mucho tiempo de haberse conocido. También se desarrollan muchas relaciones sexuales ilegales como forma de vida en este tipo de ambientes. En un colegio secundario de Estados Unidos,  el porcentaje de alumnas embarazadas es del 48%. El número de hogares, construidos sobre el supuesto amor y la libertad de elección que se han destruido, creció drásticamente entre los años 1890 y 1948. En 1890, 6%; en 1900, 10%; en 1914, 14%; en 1930, 14%; en 1930, 14%; en 1940, 20%; en 1946, 30% y en 1948, 40%; y sigue subiendo”.

El trabajo que la mujer realice fuera de su casa debe ser, en primer lugar, legal y adecuado a la naturaleza y la psiquis de la mujer. No debe, por ejemplo, ser obligada a trabajar en la industria pesada, combatir en una campaña militar o cualquier otro trabajo que es mejor para un hombre.

La pregunta que surge por sí sola es: ¿por qué una mujer debería trabajar? Si una mujer trabaja para ganar su propio sustento, el Islam la ha absuelto de esta tarea, como hemos mencionado antes, ya que los hombres de la familia deben hacerse cargo de ella. Así, desde que nace hasta que muere, pasando por todas las etapas de su vida, la mujer no tiene obligación de trabajar para darle mayor dignidad y concentración a su misión primordial de cuidar su hogar y criar a sus hijos. Esta tarea tan honorable requiere de grandes sacrificios y entera devoción.

El reconocido estudioso inglés Samuel Smiles, unos de los pilares del renacimiento inglés, dijo: “El sistema que ha obligado a las mujeres a trabajar en fábricas y áreas industriales, más allá del beneficio que recibió el gobierno, ha destruido la vida familiar. Ha atacado la estructura básica y los fundamentos del hogar y ha destruido los pilares esenciales de la familia. También ha cortado los lazos sociales. Alejando a la mujer de su marido y al quitarles el derecho a los niños de que reciban el cuidado materno que corresponde, ha resultado en la decadencia de los valores morales de la mujer. El verdadero trabajo y profesión de una mujer es formar una buena familia, sana y moral. Su principal obligación es cuidar su casa, mantener la economía de su hogar y otros quehaceres domésticos. El trabajo en fábricas le ha quitado a la mujer, como dije antes, de todas las responsabilidades que cambiaron la imagen y la realidad de los hogares. Los niños también han sido descuidados y crecieron sin estándares sanos. El amor y el afecto entre el hombre y su esposa se extinguieron de varias maneras. La mujer ya no era buscada, deseada, admirada y amada por su esposo después de verla trabajando en una fábrica haciendo lo mismo que él. La mujer cayó bajo  influencias y presiones que cambiaron su mentalidad y forma de pensar sobre los que estaban establecidos sus valores morales y virtudes”.

De hecho, la Primera Dama de Sudáfrica demanda que la mujer regrese a su hogar y dice: “El lugar más natural para una mujer es su hogar. La tarea y responsabilidad principal de una mujer debe ser que cuide a su marido y atienda las necesidades de sus hijos”. También dijo en una conferencia de mujeres en la capital de Sudáfrica: “La tarea y responsabilidad principal de una mujer debe ser que cuide a su marido y atienda las necesidades de sus hijos… Esta es nuestra obligación con la sociedad. Es una tarea por la que debemos sentirnos orgullosas ya que da como resultado hombres exitosos y generaciones sanas”.

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