Famoso

Khadija «Sue» Watson.—Ex-pastor, misionera, catedrática, Master Degree en Divinidad

«¿Qué te pasó?» Esta era la primera reacción que encontré cuando mis ex-compañeros de clase, amigos y pastores me vieron después de haber abrazado el Islam. Supongo que no podría culparlos.

Era altamente improbable que una persona como yo cambiaría de religión. Anteriormente, era catedrática, pastor, con mi propia iglesia y misionera.

Si alguien fue un fundamentalista radical fui yo. Acababa de graduarme con un Master Degree en Divinidad de un seminario elite cinco meses atrás. Fue después de esa época que conocí a una dama que había trabajado en Arabia Saudita y que había abrazado el Islam. Por supuesto que le pregunté sobre el tratamiento de las mujeres en el Islam. Me impactó su respuesta, no era lo que yo esperaba, así que procedí a hacerle otras preguntas relacionadas con Allah y Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él).

Me informó que me llevaría al Centro Islámico donde podrían responder mejor mis preguntas. Habiendo sido enseñada a rezar a Jesús para protección en contra de los espíritus demoniacos, y como evangélica se me enseñó que el Islam era una religión demoniaca y satánica, fui totalmente impactada por este acercamiento, directo y honesto. Nada de intimidación, nada de acoso, nada de manipulación psicológica, nada de influencia subliminal. Nada de eso. «Tengamos un estudio Coránico en tu casa» como parte del estudio de la Biblia. No podía creerlo. Me dieron algunos libros y me dijeron que si tenía algunas preguntas estaban en disposición de contestarlas en la oficina. Esa noche leí todos los libros que me dieron Fue la primera vez, que leí un libro sobre el Islam escrito por un musulmán, había estudiado y leído libros sobre el Islam escritos solamente por Cristianos.

Al día siguiente, pase tres horas en la oficina haciendo preguntas. Esto fue durante toda una semana, durante la cual leí doce libros y supe porque los musulmanes son la gente más difícil en el mundo de convertir al Cristianismo. ¿Por qué? Porque no hay nada que ofrecerles a ellos (en el Islam). Hay una relación con Allah, perdón de pecados, salvación y promesa de una Vida Eterna.

Naturalmente, mi primera pregunta se centró sobre la deidad de Allah. ¿Quién es este Allah que los musulmanes adoran? Se nos había enseñado como Cristianos que es otro dios, un dios falso. Cuando de hecho es el Omnisciente, Todo Conocedor, Omnipotente , Todopoderoso y Omnipresente Dios. El Uno y Unico sin copartícipes o iguales. Es interesante notar que hubo obispos durante los primeros trescientos años de la Iglesia, que enseñaban que Jesús era un profeta y maestro como creen los musulmanes. Fue sólo después de la conversión del emperador Constantino quien fue el que llamo a la introducción de la doctrina de

la trinidad. Él, quien fue un converso al Cristianismo que no sabía nada de esta religión, introdujo un concepto pagano que se remonta a los tiempos Babilonicos. Debido a que el espacio no me permite en entrar en detalles, lo haré en otra ocasión insha’Allah. Solo señalaré que la palabra TRINIDAD no se encuentra en la Biblia en ninguna de sus muchas traducciones, ni es encontrada en las lenguas originales, Griego y Hebreo.

Mi otra pregunta importante se centró en Muhammad (sas). ¿Quién es este Muhammad? Averigüe que los musulmanes no rezan a Muhammad como los cristianos rezan a Jesús. El no es un intermediario y de hecho está prohibido rezarle. Pedimos bendiciones por él al final de nuestra oración en la misma forma que pedimos bendiciones por Abraham. Él es un Profeta y Mensajero, el último y definitivo Profeta. De hecho, hasta ahora, 1418 años después, no ha habido profeta después de él. Su mensaje es para toda la humanidad a diferencia del mensaje de Jesús y Moisés que fueron enviados a los judíos. «Oye Israel». Pero el mensaje es el mismo mensaje de Allah. «El Señor Tu Dios es solo un Dios y no tendrás dioses delante de mí» (Marcos 12:29).

Debido a que la oración fue una parte muy importante de mi vida cristiana, estaba interesada y curiosa por saber lo que los musulmanes rezaban. Como cristianos éramos tan ignorantes sobre este aspecto de la creencia musulmana así como de otros. Pensamos y se nos enseñó que los musulmanes se inclinaban a la Kaaba (en La Meca) que era su dios y punto central de esta falsa deidad. De nuevo, me impactó saber que la forma de oración es prescrita por Dios mismo. Las palabras de la oración son de alabanza y glorificación. El acercamiento a la oración (ablución o lavado) está bajo la protección de Allah. Él es Santo y no es correcto para nosotros acercarnos a él en una manera arbitraria, sino solo razonablemente en la forma que él nos deba decir que debamos acercarnos a él.

Al final de esa semana después de pasar 8 años de estudios teológicos formales, sabía por conocimiento que el Islam era verdad. Pero no abracé el Islam en ese momento, porque no lo creía en mi corazón. Continué rezando, leyendo la Biblia, asistiendo a las lecturas en el Centro Islámico. Estaba en serio cuestionamiento y buscando la dirección de Dios. No es fácil cambiar tu religión. No quería perder mi salvación si había una salvación que perder. Continué impactándome y sorprendiéndome de lo que estaba aprendiendo porque no era lo que se me había enseñado sobre el Islam. En mi nivel de Licenciatura, el profesor que tenía, era respetado como una autoridad sobre el Islam, sin embargo su enseñanza y su Cristianismo estaban llenos de malentendidos. El y muchos cristianos son sinceros, pero están sinceramente equivocados.

Dos meses después, habiendo rezado una vez más buscando la dirección de Dios, sentí que algo descendió sobre mi ser. Me levanté, y fue la primera vez que use el nombre de Allah, y dije: «Allah, Creo que eres el Uno y Único Verdadero Dios». Hubo paz que descendió sobre mí y desde ese día hace cuatro años hasta ahora nunca me he lamentado de haber abrazado el Islam. Esta decisión no llegó sin pruebas. Fui despedida de mi trabajo mientras enseñaba en dos Colegios Bíblicos en ese momento, condenada por mis ex compañeros de clase, profesores y pastores, desconocida por la familia de mi esposo, mal entendida por mis hijos adultos y hacerme en persona sospechosa por mi propio gobierno. Sin la fe que le permite al hombre hacerle frente a las fuerzas satánicas no hubiera podido soportar todo esto. Estoy tan agradecida a Allah de ser musulmana y que me permita vivir y morir como musulmana.

«Di: En verdad mi oración, el sacrificio que pueda ofrecer, mi vida y mi muerte son para Allah, el Señor de los mundos. El no tiene copartícipes. Eso es lo que se me ha ordenado.» (Corán 6:162-163).

La hermana Khadija actualmente trabaja como maestra para mujeres en uno de los Centros de Dawa (Invitación al Islam) en Jeddah, Arabia Saudita

 

www.caminoalislam.com

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